Saturday, November 10, 2012

Desde la Luna

"..desde la Luna, la ciudad de Buenos Aires parecía la última urbe del futuro en una agonía entre montañas de basura y ratas, en una oscuridad sin transporte. Los walking deads del futuro. Los porteños entrando en la época de la oscuridad definitiva, sobrevivientes en los barrios acomodados donde se empiezan a caer los balcones de las torres de lujo.." 

"..Todo eso se ve desde la Luna, pero miles y miles de personas de los barrios acomodados, o con esa idiosincracia, no lo pueden ver, o lo disculpan. Están deslumbrados por las sirenas de otro apocalipsis que los subyuga.." 

"..se sienten amenazados y se ofuscan contra un gobierno nacional que mueve el tablero, que no deja las cosas como están. Y ese movimiento genera inquietud, mejor dejar las cosas como están."

"..la idea más fuerte que surge es que se vaya Cristina y tiene tanta densidad, porque, aunque provenga de una minoría, esa minoría cree que está luchando por su sobrevivencia.." 

"..hay un sistema de creencias que se agrieta, hay una identidad (“la gente como uno”) que se deslava, hay un cambio en los roles sociales. Y la desesperación por sobrevivir está más relacionada con esas construcciones culturales que con un peligro real de desaparición de las capas medias que hoy están mejor de lo que nunca han estado.."

Extractos de la nota: Desde la luna por Luis Bruschtein en Página 12.

Meritorias habilidades narrativas Luis, admirable la descripción de la escena apocalíptica, la evocación de los "walking deads", una joyita difícil de encontrar en un diario de noticias. Y como era de esperar en medio de tantas palabras fabulosas, aparecieron dos adversarios legendarios en que una de las partes lucha nada más ni nada menos que por la supervivencia, y la otra parte encabeza una revolución cultural que pretende cambiar las raíces mismas de la sociedad. Tolkien un poroto.

Pero en mi humilde opinión la pifiaste Bruschtein. Y ya sé que suena épica, heróica, y quizá como guión de una trilogía de aventuras tenga más éxito, pero a mi modo de ver las cosas, tu versión es un delirio. La realidad es bastante más simple y mucho menos decorosa que tu poética lucha de clases. Y los personajes mucho más vacíos, mucho más superficiales quizá, pero también más reales. 

La gente salió a la calle porque está cansada, cansada que le choreen, cansada de sentir que los precios aumentan mucho más rápido que los sueldos, cansada de ver cómo funcionarios públicos se enriquece con plata de todos, cansada de un estilo de gobierno provocador y soberbio que se lleva el mundo por delante, cansada de sentirse pisoteada sin derecho a réplica y lo que es peor, sin una explicación. 

Porque estoy convencido que si mínimamente hubiera un estilo distinto de comunicación, más abierto al diálogo, menos confrontador, aunque después las medidas no favorezcan los intereses económicos de todos, esto es de esperar lógicamente, el clima no sería de la tensión que hay hoy.

Y es cierto que los medios de comunicación más masivos cumplen una función clave a la hora de determinar el humor de la población, y muy probablemente si no fuera la cizaña que ellos siembran día a día, minuto a minuto, la marcha no hubiera existido, pero la triste verdad es que los hechos están ahí, y si se la dejás picando, Clarín te la clava en el ángulo.





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